Cuál es la temperatura ideal para poner la calefacción en casa sin disparar las facturas

El frío vuelve y con él aparece la duda de siempre: ¿a qué temperatura poner la calefacción sin que suba la factura? Breve y claro: ajustar por estancias y horários es la clave.

¿Cuál es la temperatura ideal para poner la calefacción en casa?

Para la mayoría de hogares el rango práctico y eficiente está entre 19 y 22 °C. No es una regla inamovible, sino un equilibrio entre confort y coste.

Muchas familias mantienen el termostato en 21 °C por costumbre; María, tras años trabajando como gobernanta, creyó lo mismo hasta que comprobó el impacto en la factura. Cada grado por encima de ese punto puede aumentar el consumo cerca de un 7 %, según estudios y asociaciones de consumidores.

Temperaturas recomendadas por estancia para ahorrar

En la sala suele bastar con 20-21 °C para estar cómodo sin excederse. En el dormitorio, bajar la temperatura mejora el sueño; una buena referencia nocturna es entre 15 y 17 °C si usas ropa de cama adecuada.

Para habitaciones infantiles se recomienda alrededor de 19-21 °C, mientras que baños y momentos de ducha agradecen 22-23 °C. La cocina puede mantenerse en 18-20 °C porque el propio cocinar aporta calor.

La Organización Mundial de la Salud sugiere un mínimo de 18 °C en viviendas, y para personas mayores o vulnerables conviene mantener entre 20 y 21 °C. Ajustar según quién viva en la casa evita gastos y riesgos de salud.

Ajustes técnicos: caldera, emisores y eficiencia

El sistema importa: para radiadores la temperatura de la caldera suele rondar 60-70 °C, con fancoils entre 50-60 °C y suelo radiante máximo 50 °C. En sistemas ACS, acumulación funciona bien a 55-60 °C y el instantáneo a 30-35 °C.

En calderas de condensación conviene mantener la caldera por debajo de 53 °C para sacar el mayor ahorro; en gasóleo no superar los 46 °C. Un mantenimiento sencillo, purgar radiadores y revisar aislamientos reducen pérdidas y facturas.

Truco extra y variante práctica

Más allá del termostato, los hábitos marcan la diferencia. Cerrar cortinas al anochecer, aprovechar el sol del día, usar alfombras y mantas y programar la calefacción según horarios reales puede recortar el consumo entre un 10 y 20 %, e incluso hasta un 38 % si se optimiza por estancias.

Como consejo final: no dejes la casa a 21 °C todo el día si no hay nadie. Ajusta, purga los radiadores y usa estrategias tradicionales que siempre funcionaron en casas antiguas; basta con aplicar sentido común y algunos trucos de siempre para ahorrar sin renunciar al confort.

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